¿A qué animal terrestre se te parece?

  • Escrito por Redacción VivaLeBio - vivalebio.com
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Sí, es EL DUGONGO, el pariente marino del elefante, y aquí puedes verlo in fraganti zampando su comida favorita: las algas de las zonas costeras cálidas, donde suele pastar por las noches.

Dugongo pastando algas en el Mar Rojo (Egipto). © Andrey Nekrasov / WWF-Canon

Disfruta de su visión, porque quedan muy pocos... Pues, al igual que el elefante, este enorme y pacífico mamífero vegetariano es perseguido sin tregua por su mayor depredador, el ser humano, que lo caza despiadamente para obtener sus colmillos (sólo los machos los tienen), además de su carne, grasa, piel, y huesos... 

Y es que nada se resiste a la insaciable voracidad del homo sapiens.

Según el Centro Biológico Marino de Phuket (PMBC), Tailandia, ´´la gente emplea los colmillos de dugongo como complementos, porque son poco comunes y debido a su parecido con el marfil. Algunos creen también que pueden emplearse con fines medicinales. Un par de colmillos puede alcanzar hasta los 20.000 baht en el mercado negro``.

Un estudio aéreo de 10 días conducido por el PMBC frente a la costa de Koh Libong  a principios de 2010 pronosticó que la población local está condenada a la extinción en un corto plazo de tiempo.

Actualmente, el dugongo sobrevive a duras penas en aguas costeras cálidas desde África Oriental hasta Australia, entre ellas, las del Mar Rojo, el Océano Índico y el Pacífico.

Vive (cuando se lo permitimos) o bien solo, o en pareja o en pequeña familia (aunque en alguna ocasión se han visto hasta 100 individuos alimentándose en una misma zona) y puede llegar hasta 50 a 70 años (en casos muy excepcionales).

No es un gran nadador (rara vez se sumerge a más de 10 m. de profundidad) pero puede permanecer bajo el agua durante 6 min. antes de salir a respirar a la superficie. A veces respira «poniéndose de pie» sobre su cola y asomando la cabeza por encima del agua. Y es bastante friolero: no se adentra en aguas con temperaturas inferiores a los 20 °C, ni en las de agua dulce.

Aunque el dugongo o dugón es más cercano al elefante que a otros mamíferos marinos, como las ballenas o los delfines,  su pariente acuático más próximo es el manatí. Ambos son sirenios, así llamados porque se cree que los marineros griegos los confundieron con sirenas por la forma tan "humana" que tienen las madres de amamantar a sus hijos: Con la cabeza y hombros fuera del agua, suelen sujetar a sus bebés mientras maman de los pezones que tienen entre las aletas.

La propia palabra dugongo deriva del malayo duyong, que significa precisamente eso, sirena.

La reproducción de los dugones es lenta.  Las hembras paren a su primera cría a los 10 años de edad, y la amamantan durante un año y medio. El joven dugongo permanece junto a su madre durante unos 18 meses, montándose a veces sobre su ancho lomo.

Tras la extinción de la vaca marina de Steller, el dugón es el único miembro superviviente de la familia Dugongidae.

Su población se ha estabilizado en la zona de Australia gracias a una mayor ´´protección`` gubernamental,  pero corre riesgo crítico de extinción local en regiones como la costa de África oriental.  En opinión de los ambientalistas, el dugongo debería atraer la misma atención que las ballenas, ya que, según un informe del PNUMA, este tierno mamífero podría desaparecer en 25 años.

De hecho, ya se ha extinguido en Sri Lanka, Hong Kong, Filipinas, Camboya, Vietnam, y otros lugares. En Japón, se cree que no supera los 50 individuos y, a nivel mundial, se estima que apenas quedan entre mil y dos mil.

La excesiva urbanización en zonas costeras, la contaminación, el cambio climático, el tráfico de barcos (que les suele dañar con sus hélices) y las redes de los pescadores, que los atrapan accidentalmente, son otros de los grandes enemigos de los dugones, según el PNUMA.

Foto superior: Dugongo pastando algas en el Mar Rojo (Egipto). © Andrey Nekrasov / WWF-Canon

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