La UE lo confirma: las abejas desaparecen por culpa de los pesticidas

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Muchas son las razones por las que cualquier amante de los animales (incluido todo vegetariano o vegano que se precie) debería plantearse consumir alimentos ecológicos...

abeja

Además de los crueles experimentos en animales que se llevan a cabo en los laboratorios de las multinacionales agroquímicas para evaluar la toxicidad de sus pesticidas y transgénicos, o del uso e injerto de genes de animales en numerosas hortalizas y frutas transgénicas (tomates con genes de pez de agua fría para aumentar su durabilidad, kiwis con genes de ratón, y un largo etcétera de aberrantes combinaciones que los ecologistas llevan tiempo denunciando), el abuso de venenos químicos no discriminatorios que se da en la agricultura industrial tiene efectos devastadores para las poblaciones de animales de todo el planeta. Y para todas en general pero para algunas muy en particular, como las abejas.

Foto: Megachile on sunflower ©  Beatriz Moisset.

Ya lo venían advirtiendo numerosas publicaciones científicas de primer orden, pero esta semana lo ha confirmado la propia Unión Europea: Los insecticidas industriales están matando a nuestras abejas.

En concreto, unos pesticidas neurotóxicos relacionados con la nicotina llamados neonicotinoides   -fabricados por multinacionales como Bayer y Syngenta- son causa directa de la misteriosa desaparición de las abejas o  “síndrome de despoblamiento de las colmenas”, que está provocando una media anual de bajas del 25 al 30% (frente a una media del 5/10%de mortandad natural en España).

Según los nuevos informes publicados por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre los riesgos de tres moléculas ( clotianidina, tiametoxam e imidacloprid) ,  estos plaguicidas dejan residuos en el néctar y en el polen de las flores de las semillas tratadas, afectan al sistema nervioso de las abejas, causándoles parálisis e incluso la muerte, haciéndoles perder el sentido de la orientación y provocando que no puedan regresar a sus colmenas.

Un problema de dimensiones descomunales

Aunque parece improbable  que Albert Einstein llegara a pronunciar aquella cita que  se le suele atribuir ("cuando las abejas desaparezcan al ser humano le quedarán 4 años de vida"),  la comunidad científica ya no tiene ninguna duda de que nos encontramos ante un gravísimo problema, de dimensiones económicas y medioambientales descomunales,  sobre todo si consideramos que entre un 75 y un 85% de la producción de alimentos y de las especies de plantas que existen dependen de la labor polinizadora de las abejas.

Un impagable trabajo silencioso  que solo en España genera 3.000 millones de euros anuales en favor de la agricultura, según COAG, y que la Unión de Apicultores Alemana estima en 22.000 millones de euros de beneficios. 

Cartel contra los pesticidas de Bayer en USA

Foto: Cartel de CBGNetwork contra los pesticidas de Bayer

Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, recuerda que de las cien especies de cultivos que proporcionan el 90% de la comida mundial, más del 70% se polinizan gracias a las abejas.

En Europa, cerca de un 84% de los cultivos vegetales comerciales y un 80% de las plantas en estado salvaje dependen de la polinización de las abejas, según la Comisión Europea. Imagina  también cuántos animales que dependen de estas plantas para subsistir resultarán, a su vez, afectados por su desaparición.  

No es extraño, pues, que países como Alemania, Francia o Italia ya hayan tomado medidas para restringir el uso de algunos neonicotinoides, por considerarlos una amenaza real para las colmenas. Pero ahora ya no caben excusas para silenciar las alarmas.

Tras conocer los informes presentados  por la EFSA, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha lanzado un comunicado de prensa en el que exige a la UE que retire la autorización de comercialización de los plaguicidas sistémicos, los llamados neonicotinoides y fenilpirazoles (clotianidina, tiametoxam, imidacloprid y fipronil), producidos en Europa por las multinacionales Bayer y Syngenta.

Las multinacionales agroquímicas insisten en los "beneficios" de sus pesticidas

Si bien Bayer y Syngenta (que ya tenían preparadas sus respectivas notas de prensa para el momento en que la EFSA hiciera público su informe) han celebrado como una victoria el hecho de que la EFSA no haya recomendado prohibir sus productos,  e insisten en los ´´beneficios`` que sus plaguicidas proporcionan para la eficiente producción de alimentos, COAG considera que la Comisión Europea está en el buen camino para determinar las causas de la mortalidad de las abejas melíferas y otros polinizadores en la UE , y  reclama que se hagan los esfuerzos necesarios para que la EFSA complete los estudios científicos de estas moléculas, dado que ´´existen ya suficientes pruebas de la alta toxicidad de estos plaguicidas sistémicos, denunciados en los últimos diez años por los apicultores europeos ante las instituciones comunitarias y los Estados Miembros.``

abejas muertas. Foto: COAG

Foto: Abejas muertas en colmenar, cerca de Xátiva . © COAG

COAG lleva tiempo exigiendo al Ministerio de Agricultura español la urgente aplicación de la Directiva 2010/UE, de 12 de marzo de 2010, que obliga a los Estados miembros a “poner en marcha programas específicos de control para comprobar la exposición real de las abejas productoras de miel a estas sustancias activas en zonas comúnmente utilizadas por las abejas para libar o por apicultores”.

Para COAG, su aplicación es fundamental en nuestro país, al ser de obligado cumplimiento para las Comunidades Autónomas que tienen competencias en esta materia.

Sin embargo, y pese a que en los últimos tres años también el Defensor del Pueblo ha alertado en su Informe Anual al Congreso de los Diputados sobre los problemas causados a la apicultura por los plaguicidas sistémicos,  “el Gobierno sigue desentendiéndose en este asunto vital para la protección y conservación de los espacios naturales. La polinización que garantizan las abejas melíferas realiza un servicio medioambiental y un bien público estratégico para la sociedad en su conjunto que no se puede poner en peligro por intereses privados o por los intereses de las empresas multinacionales como Syngenta y Bayer”, ha apuntado José Luís González, responsable del sector apícola de COAG.

Mientras nuestros supuestos defensores toman medidas o no, lo que es indiscutible es que cada uno de nosotros, como consumidor, tiene en su mano una poderosa herramienta para frenar este desastre: consumir alimentos certificados con el sello de agricultura ecológica o bio, la única garantía de que tu mesa quedará libre de transgénicos o de los insecticidas de corporaciones como Bayer y Syngenta.  Hay hombres y mujeres que luchan cada día muy duro por ofrecernos una agricultura mejor,  apoyémoslos.

vivalebio.com

  

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