Victoria ciudadana en Cabo Pulmo. El Gobierno mexicano paraliza el megaproyecto Cabo Cortés

  • Escrito por Redacción VivaLeBio - vivalebio.com
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Greenpeace celebra la cancelación del megaproyecto turístico Cabo Cortés, conseguida por la presión ciudadana, tras reunir 222.000 firmas por su paralización.

Cabo Pulmo. por Octavio Aburto, Greenpeace

El presidente mexicano, Felipe Calderón, ha anunciado la cancelación del megaproyecto turístico Cabo Cortés, en Baja California Sur, en un comunicado oficial que alude a dos principales motivos: la necesidad de conservar los recursos del país, y el incumplimiento de los requerimientos ambientales necesarios para poner en marcha el proyecto por parte de la empresa promotora, la española Hansa Urbana (que, con sede social en Alicante y participada por la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), es la mayor acaparadora de suelo en la Región Murciana).

Foto superior: Cabo Pulmo, © Octavio Aburto, Greenpeace

Para Greenpeace, que la semana pasada entregó 220.000 firmas de ciudadanos exigiendo al gobierno mexicano una solución drástica, se trata de una victoria de la ciudadanía frente a los intereses depredadores de las empresas. Además, la ong considera que los funcionarios responsables de dar la autorización ilegal a este proyecto deben asumir sus responsabilidades y dimitir, o ser obligados a ello.

A la vez, la organización ecologista cree que este triunfo es un hito de cara al futuro, y debe servir de ejemplo, en México y también en España, de que otro modelo de turismo y de apuesta de futuro por el litoral es posible.

El llamado macroproyecto turístico Cabo Cortés, que la constructora alicantina Hansa Urbana planeaba instalar en un área limítrofe con el Parque Nacional de Cabo Pulmo, sería equivalente en tamaño a todo Cancún e incluiría 3.655 habitaciones de hotel, 7.816 unidades residenciales, campos de golf, una marina con 490 posiciones de amarre, cerca de 5.000 viviendas, además de lagunas y canales, una gran desaladora, un aeropuerto privado y otras infraestructuras de apoyo. En total, podría llegar a albergar más del doble de habitantes que la población cercana más importante, el municipio de Los Cabos.

Su construcción –según argumentan los ecologistas- no sería viable en términos medioambientales sin producir grandes daños en un territorio prácticamente limítrofe con el extremo norte del Parque Nacional de Cabo Pulmo, uno de los ecosistemas mejor conservados del Golfo de California, que incluye el arrecife de coral más grande de la región, y el más antiguo del Pacífico mexicano.

“Cabo Cortés tendría un impacto gravísimo sobre la zona, por la presión turística y residencial, la escasez de acuíferos (es un área desértica), la contaminación por los vertidos de la planta desaladora, los movimientos de tierra, la alteración de la franja de dunas costeras”, arguyen. Y, para completar el kit básico del constructor, “su autorización viola la legislación local y nacional en México”.

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Vista áerea de Cabo Pulmo. © Ralph Lee Hopkins.Greenpeace 

No obstante, el megaproyecto Cabo Cortés fue autorizado en un proceso plagado de irregularidades, y contra la opinión de las principales agencias medioambientales del propio gobierno.

Todo ello, en el área limítrofe con el Parque Nacional Marino de Cabo Pulmo, protegido desde 1985, y una de las reservas biológicas más ricas del planeta, además de ser Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. La población, un pequeño núcleo que desde siempre vivió de la pesca, apostó por la conservación y vive del cuidado del parque y del ecoturismo. No quieren el proyecto, sino garantizar su modo de vida y la supervivencia del lugar.

Greenpeace ha llevado a cabo desde marzo una campaña de recogida de firmas, pidiendo a la ciudadanía su voto para la conservación de Cabo Pulmo. “En tres meses, más de 222.000 personas votaron por la cancelación del proyecto y la conservación del arrecife, apostando por la conservación de los recursos naturales de cara al futuro y por un modelo de turismo sostenible, en lugar de por los intereses cortoplacistas de algunas empresas y políticos”, ha señalado Alejandro Olivera, portavoz de Greenpeace México.

“La empresa Hansa Urbana es sólo un ejemplo de empresas españolas vinculadas al sector inmobiliario y turístico que han devastado primero nuestras costas y luego, con la crisis, han ido a promover el mismo modelo destructivo en otros lugares, como México, sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo que ya se están viendo aquí. La cancelación de Cabo Cortés debería servirles de lección, y mostrar que otro modelo de desarrollo y de turismo es posible, pese a que no sirva a sus intereses”, ha afirmado Mabel González, área de Investigación e Incidencia de Greenpeace España.

Fuente y fotos: Greenpeace.

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