Anne Hathaway desvela el lado oscuro de ´Los miserables`

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´´Los Miserables`` de Tom Hooper tenía todas las papeletas para quedar inmortalizada en el Hall Of Fame de las películas de culto para los amantes de los animales.

Anne Hattaway en una escena de Los Miserables

Su protagonista femenina, la luna creciente Anne Hathaway, que se ha llevado a casa un merecidísimo Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por su brutal interpretación de  la pieza ´´I Dreamed a Dream``, exigió, como vegana por motivos éticos que es, que todo su vestuario fuera libre de piel o de cualquier producto de origen animal.

Tres cuartas partes de lo mismo hizo su compañero Hugh Jackman (impecable también en su encarnación del prófugo Jean Valjean), quien pidió expresamente que sus zapatos fueran de madera.

Por su parte, la empalagosa co-protagonista femenina Amanda Seyfried, sin ser vegana, hace sus méritos animalistas, o mejor dicho, animaleros, colaborando en campañas pro-adopción con Peta & Co. y proclamando a los cuatro vientos su efusivo amor por su perro Finn, de quien no se despega ni en público ni en privado (existen fotos de la pareja desde haciendo jogging hasta en la alfombra roja).

¿Y qué decir del creador de la novela original, Víctor Hugo, Presidente de Honor, allá por 1882,  de la primera sociedad francesa contra la vivisección (la Ligue Populaire contre la Vivisection) y autor de una bibliografía impregnada hasta los tuétanos de amor a los animales ( y en particular a los perros), y de citas animalistas tan memorables como la que hace poco utilizaron varios actores franceses (Delon, Bardot y Belmondo) para pedir la abolición de las corridas de toros en su país ( ‘Torturar a un animal por placer, por diversión, es torturar una conciencia’ )? 

Sí, podría haber sido el dream team cinéfilo-animalista del año, de no ser por un un “pequeño” y desagradable detalle sobre la grabación...

Según han publicado varias revistas norteamericanas, como SheKnows o Contact Music, la actriz Anne Hathaway se confesó molesta porque el director del musical (que, todo sea dicho, me ha impactado más que cualquiera de sus versiones teatrales, aunque algunos de sus protagonistas no sean tan virtuosos vocalmente pero sí más creíbles y sobrecogedores escénicamente) se empeñó en que los actores rodaran durante días pisando peces muertos, en especial las secuencias del puerto.

¿Por qué? ¿Para qué? Ninguno de ellos ha sabido responder a esta cuestión. Aunque sí hubo quejas por el olor fétido que se respiraba (Russel Crowe), y la propia Anne reconoce que se sintió confusa y en plena crisis de conciencia mientras chapoteaba entre animales muertos con sus zapatos fabricados para no dañar a ningún animal, en el primer papel que interpreta desde que decidió llevar una forma de vida vegana.

Si sólo eran peces, se dirá el Señor Hooper -y, muy posiblemente, la mayoría de las personas que lean este artículo- ante su almohada, si es que el asunto le plantea el más leve quebradero nocturno. O, mejor aún, vulgar ´´pescado`` (palabra con la que ya asumimos como de un zarpazo que los peces nacieron muertos y embalados en plástico para ser ultracongelados).

Y ni siquiera se encuentran en ese privilegiado grupo de hermosos y grandes animales acuáticos que aún suscitan cierta empatía entre algunas filas de humanos, como los delfines, las focas o las ballenas. Tan sólo eran unos pequeños e insignificantes pececillos, los verdaderos miserables de nuestra escala trófica y moral.

Pero  hay también quien piensa que esos ´miserables` peces tenían una vida, y un derecho inherente a vivirla, y una función en este mundo que no era precisamente la de morir para ser pisoteados por unos actorcillos-cantantes en un plató de Hollywood... Y siente escalofríos al comprobar  hasta qué punto los seres ´´humanos`` nos hemos acostumbrado a disponer de la vida y la muerte de los demás animales como si no fueran nada. O mucho menos que nada: Atrezzo para pisotear canturreando en un escenario.

Hace unos días me conmovió ver cómo Joaquin Phoenix (también nominado al Oscar este año por ´The Master`) se dejaba los restos para tratar de meternos en la piel de los peces y en el indescriptible dolor que padecen mientras agonizan asfixiándose fuera del agua en este vídeo .

Hoy mi pregunta es:  Mereció la pena, Mr. Hooper?

Seguro que Usted opinará que sí. Pero yo me apostaría una mano a que, si Victor Hugo levantara la cabeza, le respondería tajantemente que no. Y doblo la apuesta a que lo haría con una de sus más hermosas citas: ´Les bêtes sont au bon Dieu, mais la bêtise est à l'homme´ (Los animales son del buen Dios, pero la estupidez es humana).

 

C. Hernáiz - VivaLeBio Magazine.  vivalebio.com

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