En un mundo al revés...

  • Escrito por Cris H. V.- vivalebio.com
  • Published in 4 Patas
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equanimalEn una plaza pública de Madrid, un grupo de personas estaba torturando y matando a un animal. A su alrededor, miles de agitadores les jaleaban a gritos pidiendo más sangre y  ensañamiento. Ellos se acercaron en silencio para decir basta. Eran seis frente a varios miles. Fueron agredidos, arrastrados y expulsados de la plaza. Era el 4 de Mayo de 2008. Para muchos, el día que marcó un antes y un después de sentirnos solos en un mundo desquiciado y al revés.

Hoy, cuatro años más tarde, al fin se están juzgando aquellos hechos… Pero, lejos de lo que cabría imaginar, quienes se sientan en el banquillo no son los que torturaron y mataron a aquel animal (y después, incluso, a otros más), ni los miles que celebraban y alentaban su sadismo, sino los seis ciudadanos que se atrevieron a acercarse a expresar su asombro y repulsa. Y un organismo oficial, una institución financiada con nuestros impuestos, como la Comunidad de Madrid, pretende que cada uno de ellos pague una multa de 3000 euros. No, no cada uno de los maltratadores y agitadores, sino cada uno de los defensores de aquel animal que expulsaba sangre por la boca tras un largo calvario de torturas cuando ellos osaron intentar protegerlo con una peligrosa pancarta.

En el mundo en el que a nosotros nos educaron, estas líneas serían el guión de una extraña película de ficción o de una oscura pesadilla de estramonio. Pero, en el mundo al revés del que no conseguimos despertarnos, Sara Lago y otros cinco jóvenes se enfrentan a pagar 18.000 euros por defender lo que a muchos nos enseñaron es lo defendible: una sociedad donde la tortura y el asesinato son delito, y donde los ciudadanos que los presencian sin actuar o denunciarlo son cómplices. Ese mundo donde -nos vendieron- los seres humanos con corazón y conciencia eran los buenos y donde los torturadores y psicópatas los malos.

Pero quién sabe? Quizás ese mundo nunca existió, y este que juzga a los ciudadanos como Sara Lago y sus cinco compañeros sea el correcto....  O incluso, a lo peor, quizás deberíamos disculparnos también nosotros mismos por si, en el colmo del absurdo y el despropósito, en este mundo al revés que resulta ser el derecho estas  líneas pudieran sonar chocantes o subversivas. 

 

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