Los cerdos, inteligentes y sensibles

  • Geschrieben von Observatorio Justicia y Defensa Animal
  • Published in 4 Patas
Share in Menéame
Share in Tuenti
Digg it!
Share in Facebook
Tweet it!

Según la información científica de la que se dispone hasta la fecha, son más inteligentes que los perros o los gatos, y resuelven problemas con mayor rapidez que muchos primates.

Podría hablarse de las propiedades cognitivas de un niño de 3 años.

Foto: Cerdito rescatado por Equanimal.

Foto: © Equanimal

En contra de la imagen peyorativa que solemos recibir de ellos y a pesar de encontrarse entre los animales más maltratados por la especie humana, un estudio encabezado por el Profesor Broom, del Centro para el Bienestar Animal de la Universidad de Cambridge, ha reafirmado una vez más que los cerdos son muy inteligentes y sensibles, hasta el extremo de que son conscientes de su propia existencia.

Con unas sofisticadas habilidades cognitivas, son capaces de observar y, a raíz de dicha observación, de memorizar las situaciones para luego utilizar ese conocimiento en ocasiones posteriores, evaluando rápidamente la mejor manera de actuar según cada caso.

Titulado ´´Los cerdos saben lo que representa una imagen en el espejo y usan ese conocimiento para obtener información``, el estudio pone de manifiesto, en definitiva, que los cerdos son unos seres vivos muy inteligentes. A este respecto, el profesor Broom asegura que ´si a un animal se le reconoce socialmente una inteligencia, es menos probable que sea tratado como una simple máquina de producción de alimentos y pase a ser tratado como lo que es, un ser sensible`.

En el estudio se realizó el test de inteligencia del espejo a varios grupos de cerdos. Tras dejar que se familiarizaran con el espejo, observando que los individuos reconocían sus propios movimientos ante él, en otra fase del estudio se colocó un plato de comida que el cerdo sólo podía ver reflejado en el espejo. Los animales no podían llegar a la comida por el olor, sólo por la vista. Durante la investigación se demostró que los cerdos eran capaces de reconocer el plato de comida reflejado en el espejo y, además, llegaban a él a partir de la información que el reflejo en el espejo les proporcionaba. 

equanimal.cerdito.2Para utilizar la información que les proporcionaba el reflejo en el espejo y poder alcanzar el plato de comida, los cerdos tuvieron que observar las características de su entorno y memorizar tanto estas como sus propias acciones, estableciendo relaciones entre las características observadas y las recordadas, y utilizando a posteriori ese conocimiento para actuar en consecuencia. 

Según la información que se posee hasta la fecha, los cerdos son más inteligentes que los perros y los gatos, y resuelven problemas con mayor rapidez que muchos primates. Podría hablarse de que poseen las habilidades cognitivas de un niño de 3 años.

Además, son seres muy afectivos y sociables, y muy protectores con sus crías, sobre todo las madres, construyendo nidos para albergarlas y recolectando para ellas frutos secos y semillas. En la vida salvaje, los cerdos pasan horas jugando juntos y disfrutando del sol.

Foto: Activista de Equanimal con un cerdito rescatado del hacinamiento y la muerte segura de una granja industrial en España. © Equanimal. 

Por otro lado, y frente a la imagen que se nos transmite desde las granjas industriales de producción alimentaria, los cerdos, en la naturaleza, son animales extremadamente limpios. Como no transpiran, se revuelven en el lodo para mantener su piel fresca y húmeda, pero, si pueden elegir, prefieren revolcarse en agua fresca y limpia. 

Buena muestra de la naturaleza sensible de los cerdos se explica en el prefacio del libro ´´The pig who sang to the moon`` (´El cerdo que cantaba a la luna`) de Jeffrey Masson, donde el autor revela las complejas emociones de estos animales, recordando a una cerdita muy famosa entre los lugareños (sobre todo entre los niños) de una ciudad costera de Nueva Zelanda. Cuentan que Piglet disfrutaba dándose un baño en el mar a primera hora de la mañana, cuando el agua estaba en calma. Era muy sensible a la música, hasta el punto de que algunas noches de luna llena, realizaba dulces sonidos como si estuviera cantando a la luna. De ahí el título del libro. 

Más información en los siguientes enlaces:

http://phys.org/news174293682.html
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0003347209003571
http://www.think-differently-about-sheep.com/Animal-rights-Pigs.htm

Un informe de: Observatorio Justicia y Defensa Animal.

Fotos:  © Equanimal.